Convivencia, diálogo y cuidado en la escuela
Talleres para estudiantes sobre comunicación, conflictos y prácticas restaurativas
Talleres participativos para que estudiantes secundarios puedan hablar sobre los conflictos, fortalecer sus vínculos, pedir ayuda y construir formas más cuidadosas de relacionarse.
La escuela no es solo un lugar donde se aprende contenidos. También es un espacio donde se convive, se construyen vínculos, se atraviesan diferencias y, muchas veces, aparecen conflictos, tensiones, malentendidos, agresiones, rumores, exclusiones o situaciones que afectan al grupo entero.
Hoy más que nunca, los y las adolescentes necesitan espacios donde puedan pensar lo que les pasa, poner en palabras los conflictos, aprender a escucharse, reconocer límites, pedir ayuda a tiempo y construir formas más sanas de relacionarse.
Esta propuesta está pensada para estudiantes secundarios y busca ofrecer herramientas para fortalecer la convivencia escolar desde una perspectiva de diálogo, corresponsabilidad, respeto y prácticas restaurativas.
En síntesis
- Destinatarios
- Estudiantes secundarios · Grupos escolares · Jornadas de convivencia
- Modalidades posibles
- Puede desarrollarse a través de talleres grupales, jornadas de convivencia, espacios de reflexión participativa, dinámicas de diálogo, actividades de construcción colectiva de acuerdos y dispositivos restaurativos adaptados a la adolescencia.
- Formato
- Presencial o virtual en vivo, a coordinar según las necesidades de la institución.
¿Qué trabajaremos?
Propone un espacio participativo y cercano, adaptado a la realidad de los adolescentes, para trabajar convivencia, vínculos entre pares, comunicación, escucha, regulación emocional, conflictos cotidianos, circulación de rumores y amenazas, pedido de ayuda, construcción de acuerdos grupales y prácticas de diálogo que permitan frenar escaladas antes de que el daño sea mayor.
¿Qué busca esta formación?
Busca generar mayor conciencia sobre cómo se construyen y escalan los conflictos, brindar herramientas para hablar antes de llegar a la agresión, fortalecer el respeto y la responsabilidad compartida, mejorar los vínculos entre estudiantes y crear condiciones para que el malestar no quede aislado, silenciado o transformado en violencia.
¿Por qué es importante?
Porque muchas situaciones escolares no comienzan con hechos extremos. Empiezan con burlas, hostilidad, exclusión, miedo, silencios, amenazas, rumores o dificultades para hablar. Trabajar con estudiantes permite intervenir antes, fortalecer el grupo y construir una escuela donde el cuidado no dependa solo de la sanción, sino también de la palabra, la escucha y la comunidad.
Resultados esperados
Se espera una mejora en la convivencia entre pares, una disminución de escaladas en conflictos cotidianos, un mayor registro del efecto de la palabra y las acciones, un fortalecimiento del sentido de pertenencia y una cultura escolar más cuidadosa, respetuosa y participativa.
"No se trata de decirles a los adolescentes qué hacer. Se trata de darles herramientas para convivir, hablar, pedir ayuda y no quedar atrapados en la lógica de la violencia."
¿Querés llevar esta propuesta a tu institución?
Cada capacitación puede adaptarse a las necesidades, destinatarios y características de cada comunidad.
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